Publicar mis pensamientos en Internet
Y por qué lo hago

Comenzando a publicar online
Hace muchos, pero muchos años —a ver, como veinte o así, pero más de la mitad de mi vida, al final— empecé a escribir una especie de diario en Google Docs. Lo interesante era que lo veía, de vez en cuando, e iba añadiendo una entrada con la fecha, intentando no mirar lo que había escrito previamente. Así, poco a poco, pensaba ir teniendo una especie de registro en el que iría viendo mi evolución.
No sé si a alguien le sorprenderá lo que ocurrió a continuación, pero es bastante sencillo: simplemente lo fui dejando. Fue una mezcla de falta de compromiso y de leer —muy de vez en cuando— las tonterías que había puesto el Diego de hace unos años. Aún a día de hoy recuerdo una de las primeras entradas de ese diario y me entra un escalofrío de vergüenza ajena.
Poco más tarde intenté escribir un blog, pues era una época en la que triunfaban, para intentar ganar seguidores. Aquel momento fue algo extraño, porque estaba empezando a escribir literatura y aprovechaba para analizar diferentes obras, muchas de ellas no eran sino regurgitaciones de análisis de otras personas, por mucho que me fastidie admitirlo ahora. Obviamente, aquello tampoco salió bien del todo, creo que por la simple razón de que lo hacía para tener un público, y este no llegaba. Tiene sentido, por otro lado: el público lo hubiera leído de ser yo famoso previamente o tener una rutina y una capacidad analítica muy desarrolladas. Ninguno de los dos era el caso.
¿Y lo de ahora?
Entonces ¿qué tiene de diferente este blog que ahora estás leyendo? La madurez podría ser algo interesante: soy consciente de que el Diego actual tiene una capacidad de análisis superior —tanto por formación necesaria como por el hecho de que me han alimentado más obras y más variadas—, pero uno de los puntos débiles del plan anterior se ha esfumado. No quiero con este blog llegar a multitudes, aunque bienvenidas sean si les apetece pasarse, sino que intentará ser un resumen de mis pensamientos, experiencias y argumentos que a veces se agolpan en mi cabeza y no soy capaz de entender hasta que no intento expresarlos.
Este primer post es, pues, una declaración de intenciones: me gustaría que este fuera un espacio en internet, que no dependa de una empresa que me ceda una parcela de forma gratuita, pero haciendo al final publicidad de su dominio (mi último intento reciente vino por aquí), y donde pueda plasmar los proyectos que voy elaborando, aunque solo sea por una razón archivista.

Sí, podría simplemente tener todo por ahí, escribir unos cuantos hilos en Bluesky sobre algo que me interesa, hacer un par de dibujos y que estén en Artstation, o que mis novelas se puedan comprar en Amazon o leer en otros lugares, pero la verdad es que tener un pequeño lugar en la web que reúna mis diferentes proyectos me parece más apetecible.
Reclamando espacios
Por otro lado, me parece importante reclamar estos pequeños espacios en internet: un pequeño blog, una web propia, por mucho que parezcan algo minúsculo, son importantes para nuestra independencia: ¿quién nos dice que mañana no nos van a cerrar la cuenta de YouTube, de Instagram o de Facebook? Nuestros datos, y todo lo que subimos, son prácticamente suyos. No, sinceramente creo que necesitamos aislarnos un poco de todo eso, y que escribir por y para nosotros mismos es vital en la época que vivimos.
Esta es la razón de este blog, donde pongo una pequeña parte de mí. Espero que lo disfrutes y, si te apeteciera, intentes algo parecido, reclamando para ti una pequeña parte de este Internet que es de todos.