Por qué los domingos no puedes leer esto
Un texto sobre los abusos en el Internet español

Hace casi dos meses ha salido la preocupantísima y alarmante noticia de que hay personas que quieren prohibir el fútbol en los colegios e institutos. Es muy fácil ver noticias que hablan al respecto: en vuestro buscador favorito escribís “fútbol colegios podemos” y las noticias que hablan de esto —especialmente de cierto tipo de periódicos— las veréis a decenas. El problema viene cuando queremos ver las declaraciones iniciales, y no la noticia de una noticia de una reacción a las supuestas declaraciones. Cuesta. Y cuesta mucho llegar a la primera declaración, pero —y aunque esto daría para hablar de los graves problemas del periodismo actual— al final podemos ver cómo alguien ha dicho que «el uso del espacio no es neutral. Tradicionalmente, los campos de fútbol ocupan hasta el 80 % del patio, situándose en el centro y siendo utilizados mayoritariamente por los niños, mientras que las niñas quedan relegadas a los márgenes».
Y creo que nadie puede negar esto: en un instituto habitual —yo lo veo en el mío y eso que se han hecho cambios para solucionarlo—, el campo o los campos de fútbol son el centro. Además, ocupan mucho más espacio que otros deportes o actividades. E, innegablemente, su uso es mayoritariamente masculino. De hecho, las “soluciones” que presenta esta horrible, horrible gente que quiere desplazar al fútbol incluyen habilitar zonas con sombra y agua, lugares para el descanso, lectura y conversación y el promover deportes no competitivos, sino cooperativos, desplazando la centralidad del fútbol. No acabar con él, obviamente.

¿Cuál es el problema real de la situación actual? ¿Que los chavales tengan que jugar al fútbol para mantener cierta masculinidad? ¿Que las chicas se vean desplazadas en el momento de descanso? Bueno, podrían ser unos problemas que dan para artículos, sí, pero creo que una de las implicaciones que tiene esto es que se perpetúa un modelo que luego se mantiene en el mundo adulto.
Cuando vemos por la televisión imágenes de una manifestación —tristemente, cada vez menos comunes— no es raro que las cámaras vayan a grabar contenedores, papeleras o incluso farolas que se han podido ver afectados, especialmente si ha habido cargas por parte de los antidisturbios o si estos —bien desde dentro, bien desde fuera— han causado alboroto durante las protestas. Esta intignación se deja ver durante las noticias, que se habla de que, bueno, está bien protestar, pero no así. Y, uy, toca hablar de los deportes. Y, por lo que sea, no se comenta que los fans después de un partido han ido por la calle rompiendo bancos, papeleras, escaparates… O de que ha habido peleas en la salida del estadio.
Pero no, no voy a hablar solo de los “peores” casos: en mi ciudad, cada vez que había un partido “grande”, al acabar este, la afición del equipo que ganara iba a una fuente cercana a mi casa a gritar, silbar, golpear y todo lo que hiciera falta. Mientras tanto, los coches pasaban pitando —la gente cogía el coche solo para hacer esto— y sonaban petardos.
Esto ocurría un domingo de once de la noche hasta que diera el cuerpo, y yo tenía clase al día siguiente. El pasado que he usado en todo momento es porque ya no estoy viviendo allí, pero esto continúa.
La gran duda que puede surgir aquí es: ¿por qué se permite esto? ¿Por qué hay muchísima más complaciencia con los fans del fútbol que con quienes se manifiestan, por ejemplo? Pues por las mismas razones por las que muchísima gente ve normal que haya fútbol ¡y nada más! en los patios de colegio.

Pasemos, sin embargo, a hablar de lo que trata realmente este post: ¿qué ocurre con Internet? O sea, sí. La situación social respecto al deporte rey en España es algo que no deberíamos ignorar, pero creo que lo más representativo de esto es lo que acontece cada domingo —o cualquier día de partido importante— en nuestras redes (siendo “nuestras” las españolas).
Resumen rápido para aquellas personas que no sepan qué está ocurriendo: LaLiga (empresa privada que lleva la Primera División de Fútbol en España cuyo nombre real tiene un patrocinio de estos vergonzoso) ha conseguido que un juez que tiene tanto conocimiento de redes como yo de crochet —poco teórico y nada práctico— les diera permiso para bloquear las webs que consideren que son “piratas” y que emiten fútbol sin licencia.
Razonable, ¿no?
Bueno… Veamos primero qué webs han afectado, además de las supuestas piratas: la app catalana Transporta’m, que ofrece de forma gratuita los horarios del transporte público; el juego Blue Protocol de Steam… y Steam en sí mismo, además de los servicios de la Steam Deck; la web de los hospitales HM o para buscar farmacias de guardia; hay problemas con los pagos por Internet; con Linux Mint; y hasta el dominio estadounidense creado para evitar la censura.

Estos bloqueos se deben a que LaLiga puede bloquear cualquier IP y, en vez de apuntar a dominios pirata, usa su herramienta como una escopeta de feria, prefiriendo pasarse a quedarse corta, hasta el punto de afectar a todo Cloudflare, que, irónicamente, también aloja la página antipiratería de LaLiga (esta no la enlazo, porque es vergonzosa la cantidad de tonterías que están escritas en ella).
Resumo un poquito: hay gente que piratea el fútbol —normal, costando desde 280€ al mes para los bares, por ejemplo—, esto al monopolio de LaLiga no termina de gustarle y convence a un juez para que les permita bloquear webs. Cuando, contra todo pronóstico, esto se acepta, la empresa se dispone a bloquear a Cloudflare entero —recordemos que ofrece dominios y servicios para ciertas webs, pero que obviamente no es responsable de qué hay en ellas— en lugar de simplemente bloquear a las webs pirata en sí, y acaba afectando a todo un país.
Este mismo blog permanece no accesible muchos domingos precisamente por esto: al estar alojado en Cloudflare, la mayor parte de domingos esta dirección está bloqueada en España mientras veintipocas personas dan patadas a un balón. Y esto es un blog personal, por lo que es, dentro de lo que ocurre, la web menos afectada, pues se podrá seguir leyendo el lunes, pero sigue sin tener sentido que esté bloqueada. Imaginad quien no puede acceder a Steam precisamente en su día libre, no puede ver a qué hora pasa el bus, qué farmacia está abierta…
Y la razón por la que esto se permite es la misma que hace, volviendo al inicio del artículo, que haya gente indignada porque se proponga que el fútbol en el colegio deje de ser tan central —no hablemos ya de prohibirlo, cosa de la que aún ni se ha hablado—: disfruta de una posición tan dominante en nuestra sociedad, y aquí el género mayoritario de los fans no es casualidad, que se le permite absolutamente todo. ¿Ocupar el espacio público? Bueno, otras personas pueden usarlo en otro momento. ¿Molestar a otros? No pasa nada, total, por un día… ¿Bloquear internet? Nah, si solo afecta a especialistas o, ¿por qué no decirlo? a unos frikis.
La justicia debería ser garantista, es la teoría, y no afectar a personas inocentes. Por esto la justicia tendría que estar en manos de jueces, no del presidente de una empresa a quien le da igual que afecte a hospitales, farmacias, a la RAE (esta se me olvidó antes, pero ocurrió) o a blogs chiquitos.
No quiero terminar con un mensaje negativo, eso sí. La situación es rara, y España es un país no que bloquee webs, sino que permite que una empresa privada lo haga a diestro y siniestro sin pensar en quién afecta. Pero esto tiene una solución fácil: una VPN. No, no voy a ponerme técnico, no os preocupéis. Una VPN simplemente redirige el tráfico y, dado que son las telefónicas españolas quienes han de bloquear estas webs, basta con “engañarlas” diciéndoles que nuestro tráfico viene de otro país. Hay muchas VPN por ahí, algunas gratuitas, pero os recomendaré la que siempre me ha funcionado, es gratuita y ya ha negado la legitimidad de estos bloqueos, ProtonVPN. La tenéis como addon para Firefox, como extensión para Chrome, como aplicación de Linux, de Windows o para Android. Requiere registro y nada más.

Podéis preguntaros si las VPNs os dejarán disfrutar realmente de la web a pesar de lo que opine LaLiga, pero no tenéis que preocuparos: las VPNs se saltan este bloqueo sin ningún problema. Y, si no, preguntádselo a quienes ven el fútbol sin pagar: llevan usándolas desde el primer día de bloqueos.